Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


miércoles, 10 de septiembre de 2014

UN HUECO ENTRE LOS MEJORES




La sorpresa del día me la he llevado paseando la tarde. Mi libro, La Voz de los Días, luciéndose entre algunos de los considerados mejores; y esto no ha hecho más que empezar... El libro está dando que hablar y de leer...Como quién da de comer al hambriento (de palabras).

Digo yo, —que soy de las que cree que nada es por casualidad, aunque ahora me permita un dispendio emocional— , que estar delante de Paulo Coelho, al lado de Stephen King, a la izquierda de Frederik Forsyth, e incluso del “abuelo que saltó por la ventana y se largó”; es para tomar nota, y un aviso a navegantes; sobre todo, porque no hay que perder de vista que, lo que empieza con buen pie, no hay razón para pensar que no se verá acompañado de, al menos, un buen par de zapatos…O, lo que es lo mismo; un hermoso, cálido y largo paseo, hasta arribar en un gran y maravilloso puerto literario.

El libro ha comenzado su andadura entre la magia que procuran las palabras y las emociones que es capaz de poner en el corazón de las gentes a las que ha arrancado sonrisas y alguna lágrima. Y, si eso no es comenzar con buen pie, que venga la décima musa y lo vea.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

ADIÓS NICOTINA, ADIÓS


Fragmento: 

Los días siguen poniendo voz al calendario. El día internacional sin tabaco tenía que tener su lugar en este libro que habla cuando lo miras y te dice bajito que ya está bien de malos humos...


Los Pulmones se habían reunido de urgencia en el gabinete de crisis.La situación que les contemplaba, no permitía dilación alguna. Hacía tiempo que deberían haber tomado una decisión que les permitiera a ellos, y a otros congéneres, salir airosos de la lúgubre caverna en la que se habían ido metiendo —por culpa de su falta de sentido común—, que había derivado en dependencia y rebeldía.

Pero aún estaban a tiempo. El mal ya estaba hecho; en mayor o menor medida, pero si se unían, la fuerza les haría ganar la batalla a la encarnizada guerra que se estaba librando en sus dominios.

La cosa no pintaba bien. Todo era negro —como futuro incierto—, porque el sistema que les gobernaba les había dejado fuera de combate. Sin reservas para vivir con la calidad necesaria, ni fuerzas suficientes para plantarle cara a los desafíos de una vida, a veces tan alegre y sana, y otras, tan abocada a los malos humos.

La Nicotina, enemiga acérrima desde que le abrieron las puertas de su intimidad, les estaba jugando muy malas pasadas. No solo les hacía perder cantidades importantes de los exiguos ingresos que entraban por la puerta sino que se jugaban, a la carta más alta, la salud que se escapaba por la ventana, como ladrón descubierto llevándose la plata.

Cuando llegaron a la asamblea convocada, la Bronquitis y el Asma se situaban en los sitios habituales que por años venían ocupando...

domingo, 31 de agosto de 2014

31 DE AGOSTO


Regalo que me ha hecho Google en su página.
Lo dejo aquí, para que quién quiera se sirva un poco de pastel.

Mi madre, desde la inexperiencia, remolineaba en la cama con sábanas oliendo a sangre nueva. El embozo recogía entre las puntillas el aroma tibio de su juventud; mientras los dolores del parto se iban perdiendo al mismo tiempo que el llanto comunicaba a las paredes que serían testigos en la madrugada, calurosa y dulce, de la entrega,  el último día de agosto, de mi diminuta vida recién parida.

—Cómo pasa el tiempo, — dice la abuela fotografiada en sepia con el pelo adornado de estrellas, a mi madre que fue parida por ella otro 31 de agosto (por esas cosas misteriosas que suceden en la vida). —Parece que fue ayer, guapa mía, cuando te pusieron en mis brazos y tú solo tenías un minuto.  —Le oigo ahora decirme a mí, desde el retrato mortecino de la ausencia.

Sí, como pasa el tiempo. Tanto, que no sé los minutos que ya tengo. Pero sí sé por muchos más años que cumpliera, que no quiero que se pierda nunca la niña que en mí queda. 

miércoles, 27 de agosto de 2014

UN DON LLAMADO DOWN



Aurora se mecía entre algodones reflejando su cara la luz que le regalaba la Luna, vestida de noche y plata. Sus ojos, negros y brillantes, ponían una caricia sonriente en la madre que, embelesada,  depositaba su caricia en el rostro de rasgos inesperados. 
María, cuando amamantó por vez primera al regalo de la Vida, agradeció  la vida que se gestó en sus entrañas  y percibió, más allá del nexo de unión de madre-hija, el amor por encima de la diferencia. Down, suena a Don. Un don llamado Aurora. Menuda en la grandeza. Diferente en la igualdad. Se repetía María mientras su hija dormía en la inocencia. 
Balanceando al sueño, pensaba qué pasaría mientras Aurora creciera en su jardín inmenso en el que habría que podar  rosas con espinas; abonar y regar los frutos sembrados, para que crecieran sin abrojos, ni se torcieran los caminos dispuestos para que por ellos transitara su alma. 
La madre miraba al cielo. La Luna seguía clara y vigilante, y se acurrucó en el porche, quedándose dormida.

Aurora, era una mujer fuerte y bella. Soñaba María.

La calle arrastraba las huellas cansadas de caras que reflejaban el hastío del tiempo impreciso, junto a la inseguridad, que marcaba un rictus de amargura en los paseantes a ninguna parte. Pero Aurora caminaba segura, confiada. De su mano colgaba la bolsa de la responsabilidad. Su faz dibujaba la sonrisa de quién es tan diferente, como igual; pero donde no anida la incertidumbre. Cuando llegó a su trabajo, allí era una más. Como siempre fue. Nadie escudriñaba en su rostro si en su Don llamado Down, porque era la mujer que pudo, pese al esfuerzo, hacerse un hueco en el mundo sembrado de dudas.

María, abrió los ojos y lo supo. Su hija sería la fuerza y la constancia. El avance y la igualdad.

Juntas lo lograrían.

Cuando se acercó a la cuna, Aurora le regaló su sonrisa de complicidad.

LA VOZ DE LOS DÍAS, 

El Libro es, ese paseo por la calle y el calendario, una incursión en las vidas y tantas circunstancias. Por eso también tiene un relato para esos seres tan distintos pero iguales, en la ilusión y el corazón.

Acabo de leer a una madre que ha dado una lección de respeto, humildad, humanidad y amor en su respuesta a un  (solo lo llamaré impresentable, por no manchar la voz de inmundicias) que se ha mofado en las redes llamando a su hijo, con síndrome de Down, "feo". Y esto no es sino una pincelada más en el inmenso y desproporcionado cuadro que pinta cada día la calle en las peores intenciones de quienes sin razón ni corazón, además de escudarse en el anonimato que procura un nik -a veces tan falso como las intenciones-, se permiten dañar y ofender.

Hoy no dejo un fragmento porque más allá de un rostro diferente hay una hermosura cercana, que merece contarse.

lunes, 25 de agosto de 2014

LA ILUSIÓN DE DULCINEA


© deviantART.com/mistytang - Jaclyn Renata Weber 



(Hay días que los sueños se convierten en quimeras. Otras, muestran la realidad como la soñamos  Pero, sobre todo, hay sueños que nos indican el camino...)


La Ilusión de Dulcinea (fragmento)

Cansada de pasear por los caminos lúgubres de los conflictos, y ver cosas que no quería, un día decidí salir de casa con los ojos cerrados, para imaginar tan sólo los motivos que por la calle pasaran. El castañazo fue de órdago; los pies se trastabillaron, las paredes rasparon mi nariz y las aceras dibujaron un siete en mi recortada falda.

— ¡Ay, de mí! —me lamentaba mientras rodaba con la moral quebrada.
Cuando el asfalto había teñido de pisadas mis codos y la camisa descubrió los senos sonrosados, los botones cruzaron la calle al tiempo que una moto su paseo frenaba, para no dibujar sus huellas en mi orgullo, ni en el bolso que de la mano colgara.

La señora que tiraba de la cadena de su perrito y sujetaba a la vez un helado de frambuesa, me miró con cara de pachona, y  mostrando su boca  desdentada...



miércoles, 20 de agosto de 2014

SEXO GRATIS (Fragmento)





"La Voz de los Días" también tiene erotismo disimulado y consejos entre las líneas. (Si te llevas el libro, no olvides de leer la letra pequeña) 


Fragmento de "Sexo gratis"

Ella, la novia de siempre, católica, apostólica y romana, deseaba dejar la soltería para que, según su familia, no fuera al morir al limbo de los solteros y acabar arribando en el infierno del pecado carnal. Quería —como era tradición cristiana—, vestir de tul y portar ramo de azahar; aunque su abuela dijera que eso no era propio de desvirgadas antes de tiempo.

Pero rompieron la relación. Menudo era él: vacilón, de trato fácil y carnes rápidas; portador de un miembro viril tan activo, como periscopio en submarino atacando al enemigo. Siempre vanagloriándose de su atributo, ante los amigachos...
Mientras paseaba la noche regurgitando soledad y ron, los neones multicolores frente a él, le atiesaron el ánimo, cuando leyó, SEXO GRATIS...


viernes, 15 de agosto de 2014

Fragmento de "EL"

Imagen de Gustav Klimt

"La Voz de los Días" Un libro que nos incita a leer.

Hoy, un pequeño fragmento de la primera sección "cuentos cotidianos" 



 EL
Destino I

Las frías calles se envolvían en un silencio helado y opaco, como los ánimos que deambulaban taciturnos entre la escarcha. Él, reposaba los sueños entre cartones y periódicos atrasados que recogían noticias de situaciones anónimas y, otras, le recordaban tiempos mejores. Poco a poco, el bullicio se acercaba con pasos ruidosos a su almohada de mármol. No tenía reloj; ni falta que le hacía. Cada hora estaba marcada sin agujas en el transcurrir de la ciudad. Tantos años de descanso furtivo, de hogar entre los soportales de la tristeza, le habían convertido en un observador donde poco se escapaba a su precisión de vagabundo reinante de la calle. Se desperezó con los ojos habitados de legañas. La gata, compañera de comidas rebuscadas y abrazos de nieve, arqueaba el lomo a su lado, maullando los buenos días. Dobló cuidadosamente las sábanas acartonadas y las venció hacia la pared. Las mantas se doblegaron con mimo, enlazadas con la correa roída que aquél lejano año ella le regaló por Navidad. La cesta de plástico llegada de la China, mantenía en su interior, con el mimo impreciso de una caricia, la ropa escasa y descosida que aún conservaba etiquetas caras en su revés...