Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


sábado, 1 de enero de 2022

PLIEGUE EN EL CORAZÓN (el brindis de anoche)



Anoche solamente pedí (como siempre) salud para mí y los míos. Pero esta mañana he comprendido que también debía pedir opulencia, por eso de que dicen que el Universo es más condescendiente con aquellos que no le ponen límites. Pero no pedirla para mi, sino hacer fuerza en el deseo de una mujer que anoche me llegó al alma con el brindis que hizo, que me dejó con un pliegue en el corazón que no sé como plancharlo.
Alzó una copa con apenas un sorbo de sueños. Pidió dinero para poder ser algo feliz, porque la salud ni la tenía ni la iba a recuperar. En esos momentos solo se me ocurrió decirle: pide para que no vayas a peor. Pero lo tiene claro. Demasiados dolores en las comisuras de un cuerpo maltrecho desde niña. Pies que apenas alcanzan centímetros de suelo sin tropiezos y un alma encerrada en el miedo de la soledad. Por eso pidió dinero para el nuevo año, porque ha oído que aunque no da la felicidad, sí que ayuda… Y esa es la ayuda que busca desesperadamente. Quiere dinero para conseguir aquello que le haga sentirse mejor en un cuerpo que no le aguanta tanto invierno (aunque fuera verano) y cree que si logra asomarse a una ventana diferente y puede ver pasar la vida recorriendo la calle llena de algarabía habrá conseguido todo lo que solo la salud (de tenerla) no puede darle…
¡Ufff!..
Yo no sé bien como se pide al Universo para lograr los sueños de otros. Me gustaría saber envolver en posibilidad el brindis de anoche de esa mujer cuando las uvas deglutieron los imposibles de otra espera y hacer magia con los sueños de su necesidad.
Pero lo voy a intentar, porque todos llevamos dentro la fuerza de lo posible para lograr encender una luz cuando es la oscuridad la que nos envuelve.
Tengo todo el tiempo para lograrlo…

Ahora me encuentro rodeada de tres gatas que me miran como escribo lo que se me escapa a borbotones con el reclamo de croquetas en sus ojos hermosos. Ellas son felices y libres. Y dependen de mí. Como la mujer que anoche brindó por ser feliz de otra forma desde lo que no tiene…
Creo que me espera una tarea tan hermosa como los ojos de todos los gatos y gatas que me rodean…

Carmen Callado,
La Voz de los Días.