Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


domingo, 13 de marzo de 2022

MUJER CONTRA MUJER


Crónica de opinión: Leo, veo y siento; luego opino, de lo que pasa por las redes...

No deja de sorprenderme la maldad dialéctica de la que hacen “gala” tantas mujeres. Eso demuestra lo tantísimo que queda por conseguir en la lucha por la Igualdad y el Respeto. Mujer contra mujer. Una pena tremenda, ya que tanto se intenta luchar ante ciertos casos, también, en la guerra mediática de cadenas televisivas, pero, lo peor, el odio demostrado por tantas mujeres a una sola, a la que puedes creer o no, gustarte o no y, para eso, basta con no ver el programa que para y por ella, su historia y causa, se lleve a cabo (los mandos a distancia nos permiten cambiar de canal sin mover un músculo del asiento), porque lo que está claro que hablan porque ven los programas que demonizan, y de ahí a esa encarnizada dialéctica destructiva y de maldad para con ella, Rocío Carrasco, y se me ponen los pelos como escarpias, porque no deja de ponerse de manifiesto los pasos de gigante que nos queda dar por el camino a recorrer en ese acto que pretende ser un referente de unión y lucha como es el 8M, y la poca Igualdad que hemos conseguido, que el feminismo hace demasiadas aguas, todavía, y que el odio, repito, el descrédito y la alegría malsana porque una mujer sea tan desprestigiada en público, una vez más, alimenta la barbarie del despropósito, el ninguneo y el respeto obligado que deberíamos sentir siquiera, a la presunción de inocencia y de veracidad.

De igual forma, el argumento, tan manido, del recurso de los hijos, cuando hay toda una cátedra para atender de separaciones y desvelos inseguros en demasiados casos para con ellos, no deja tampoco de demostrar que más allá del hecho de parir, hay un mundo que descubrir por tantas madres que no ven más allá de lo irracional que a veces sucede: “entre la carne de mi carne y la sangre, si se derrama, pudiera quedar justificado, porque para eso he parido”…

Vi días pasados la Gala Musical, con motivo del 8M, titulada “Mujeres cantan a Rocío Jurado” y leo demasiado odio a causa de ello, y para poquísimos hombres que opinan, cientos de mujeres acribillan a su hija con sus dardos verbales tecleando odio malsano en las redes…
Vi “Rocío, contar la verdad para seguir viva” y quizá vea “En el nombre de Rocío” ¿Porque me gusta Tele 5? NO; porque me gusta tener una opinión sobre determinadas cosas que suceden a personas o cosas para intentar entender por qué suceden y, sobre todo, porque si algo pone de manifiesto una posible verdad ante legiones de opiniones, creencias e interpretaciones personales retorcidas y tergiversadas, para mí entender, siempre es la opinión de quienes en verdad entienden de lo que entender deben, desde el conocimiento y la imparcialidad y que no son otros, otras, que profesionales independientes, aquellas personas que conocen del mal que se padece y tratan, diagnostican, medican y ven las huellas indelebles del daño en el mundo inmenso que supone tantas veces ser mujeres que han sido despreciadas, humilladas y agredidas (demasiadas no pueden tener programas para contarlo, porque ya no hay vida en ellas que las habite) y, como leo en tantos lugares, a mujeres que odian sin remedio y que tristemente deviene de lo que otras tantas mujeres representan:

Mujer contra mujer.

La lucha por ser libres en un mundo de locos “cuerdos”, es una guerra fraticida entre quienes deberíamos ser iguales y no tiene, desgraciadamente, paz ni amor suficiente que la termine.

No hay que creérselo todo, dependiendo de quién sea quién cuente su vida. Pero hay que ser un mínimo de empático/a en esta vida de locura. Y si una historia no te llega o no te la crees, simplemente pasemos a otra cosa, pero de ahí a arrimar la llama a la hoguera y quemar viva a alguien porque no te gusta su relato, solo demuestra la bajeza, como ser humano, también, de tantas mujeres que no tienen ya no un mínimo de inteligencia, sino ni una pizca de corazón que ayude a respetar para poder ser respetadas.