Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


domingo, 20 de marzo de 2022

Aunque nos confunda, sigamos leyendo

Crónica del día:
Escucho continuamente a gente escritora que para poder escribir hay que leer mucho, pero no hay nada más confuso que leer tanto para entender cada vez menos de lo que pasa en la calle, por las mentes, con los políticos, con las guerras y los fracasos, con el poco entendimiento, con... todo. La contradicción, la mentira, la desinformación, el despropósito, los bulos... Están ahí fuera, en los encuentros con amigos o conocidos, en los periódicos, las redes, los telediarios, las opiniones, los escaparates de plasma...

Por eso, voy a seguir leyendo, porque hay un mundo de realidades y verdades posibles en cualquier LIBRO y la mentira puede ser tan ficticia que bien puede ser creída, sin que duela. Y sigo comprando libros (aunque no me de la vida suficiente para leer todo lo que quisiera). Ayer cuatro joyas (creo) bilingües (porque en casa el gato Jorgete maulla inglés): John Donne - Aire y ángeles (Antología) Thomas S. Elliot-La tierra baldía. Fernando Pessoa-Las voces que me dicen. Stéphane Mallarmé-Una tirada de dados. Sobre todo porque mañana es el día de la Poesía y porque leo hoy a Luis García Montero, que dice, al respecto de la Poesía que: “aprendamos con ella que el sentido de la vergüenza es una virtud pública…No estaría mal aprovechar el día de la poesía para recuperar el pudor. Desde luego sería un primer paso evitar que las críticas se redujeran al insulto zafio o la mentira burda”. (fuente InfoLibre) 

Cualquier libro, incluidos estos de reciente adquisición, podrán ser entendidos, en la profundidad de lo que esconden, como cualquier otro de temática diferente, claro, así como entendemos o confundimos la vida que nos pasa por encima. Por eso intento leer, pero me encuentro que también me pierdo en una sociedad fallida, porque cuando la gente da una opinión que no le pertenece, la opinión es un ente ajeno al individuo, que nos lía y confunde, que depende a quién leamos; pero que ni la verdad puede que la esté contando al que le damos credibilidad, ni la mentira es la verdad de quién la inventa y nos creemos…

¿Entonces qué hacer para no confundirnos, ni decir lo que no debemos o lo que no sabemos, o tan solo lo que nos convenga decir para confundir a quién nos lea?…No seré yo quién tenga la solución, porque me faltan centurias de lecturas para entenderlo, pero si hay algo que encierra mucha verdad, y ha llegado a convertirse en sabiduría popular es la reflexión de Aristóteles cuando dijo: “el hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras”

Pues eso… Pero sigamos leyendo.

Carmen Callado,

La Voz de los Días.

domingo, 13 de marzo de 2022

MUJER CONTRA MUJER


Crónica de opinión: Leo, veo y siento; luego opino, de lo que pasa por las redes...

No deja de sorprenderme la maldad dialéctica de la que hacen “gala” tantas mujeres. Eso demuestra lo tantísimo que queda por conseguir en la lucha por la Igualdad y el Respeto. Mujer contra mujer. Una pena tremenda, ya que tanto se intenta luchar ante ciertos casos, también, en la guerra mediática de cadenas televisivas, pero, lo peor, el odio demostrado por tantas mujeres a una sola, a la que puedes creer o no, gustarte o no y, para eso, basta con no ver el programa que para y por ella, su historia y causa, se lleve a cabo (los mandos a distancia nos permiten cambiar de canal sin mover un músculo del asiento), porque lo que está claro que hablan porque ven los programas que demonizan, y de ahí a esa encarnizada dialéctica destructiva y de maldad para con ella, Rocío Carrasco, y se me ponen los pelos como escarpias, porque no deja de ponerse de manifiesto los pasos de gigante que nos queda dar por el camino a recorrer en ese acto que pretende ser un referente de unión y lucha como es el 8M, y la poca Igualdad que hemos conseguido, que el feminismo hace demasiadas aguas, todavía, y que el odio, repito, el descrédito y la alegría malsana porque una mujer sea tan desprestigiada en público, una vez más, alimenta la barbarie del despropósito, el ninguneo y el respeto obligado que deberíamos sentir siquiera, a la presunción de inocencia y de veracidad.

De igual forma, el argumento, tan manido, del recurso de los hijos, cuando hay toda una cátedra para atender de separaciones y desvelos inseguros en demasiados casos para con ellos, no deja tampoco de demostrar que más allá del hecho de parir, hay un mundo que descubrir por tantas madres que no ven más allá de lo irracional que a veces sucede: “entre la carne de mi carne y la sangre, si se derrama, pudiera quedar justificado, porque para eso he parido”…

Vi días pasados la Gala Musical, con motivo del 8M, titulada “Mujeres cantan a Rocío Jurado” y leo demasiado odio a causa de ello, y para poquísimos hombres que opinan, cientos de mujeres acribillan a su hija con sus dardos verbales tecleando odio malsano en las redes…
Vi “Rocío, contar la verdad para seguir viva” y quizá vea “En el nombre de Rocío” ¿Porque me gusta Tele 5? NO; porque me gusta tener una opinión sobre determinadas cosas que suceden a personas o cosas para intentar entender por qué suceden y, sobre todo, porque si algo pone de manifiesto una posible verdad ante legiones de opiniones, creencias e interpretaciones personales retorcidas y tergiversadas, para mí entender, siempre es la opinión de quienes en verdad entienden de lo que entender deben, desde el conocimiento y la imparcialidad y que no son otros, otras, que profesionales independientes, aquellas personas que conocen del mal que se padece y tratan, diagnostican, medican y ven las huellas indelebles del daño en el mundo inmenso que supone tantas veces ser mujeres que han sido despreciadas, humilladas y agredidas (demasiadas no pueden tener programas para contarlo, porque ya no hay vida en ellas que las habite) y, como leo en tantos lugares, a mujeres que odian sin remedio y que tristemente deviene de lo que otras tantas mujeres representan:

Mujer contra mujer.

La lucha por ser libres en un mundo de locos “cuerdos”, es una guerra fraticida entre quienes deberíamos ser iguales y no tiene, desgraciadamente, paz ni amor suficiente que la termine.

No hay que creérselo todo, dependiendo de quién sea quién cuente su vida. Pero hay que ser un mínimo de empático/a en esta vida de locura. Y si una historia no te llega o no te la crees, simplemente pasemos a otra cosa, pero de ahí a arrimar la llama a la hoguera y quemar viva a alguien porque no te gusta su relato, solo demuestra la bajeza, como ser humano, también, de tantas mujeres que no tienen ya no un mínimo de inteligencia, sino ni una pizca de corazón que ayude a respetar para poder ser respetadas.



martes, 8 de marzo de 2022

TEJIENDO IGUALDAD

 

Decía Pitágoras: Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres. (En Igualdad lo añade la lucha)

Hoy es el Día Internacional de la Mujer. Atrás quedó lo de “trabajadora”, porque no es necesario acompañarnos de adjetivos para que seamos, pero sigo pensando que no tendríamos que celebrar tantos días internacionales de: porque eso ya sería que estamos reconocido/as, todo/as, habitantes de este planeta y somos iguales, sin distinción de razas, credos, ni sexos... Pero tenemos que seguir luchando por demostrar la autosuficiencia, que no necesitamos en un momento u otro un hombre o una mujer para sentir que no estamos solos ni en lucha continua; y con tanta discriminación que aún nos rodea, cuando el mundo se vuelve un infierno de desamores desiguales y solitarios. Pero también es que, por esa fuerza que nos acompaña, siempre podremos ser nosotro/as mismas con nuestra soledad y circunstancias, sin que nadie tenga que arrimarnos un hombre o una mujer, para apoyarnos… Pero (y surgen los peros, irremediablemente), tenemos que seguir reivindicando la #Igualdad, porque sin ella no hay mujer ni hombre que se precie que sea capaz de vivir como deben marcar los cánones de una vida basada en el RESPETO MUTUO.

viernes, 4 de marzo de 2022

FLORES PARA UNA GUERRA


Lo escribí en cualquier guerra, pero sirve para todas, porque nunca terminan. Son una espiral de odio e intereses. Yo, siempre positiva (aunque difícil me lo ponen), espero el milagro de la vida y que las balas no cercenen vidas...
 

La lluvia había sembrado sus lágrimas por los terruños ásperos que heredó aquél invierno, cuando su padre cerró los ojos, definitivamente, para no ver la desolación a su alrededor recolectando miserias.

Pero él, como tantos otros, despediría los besos de su amada en el andén, mortecino y frío, de la penúltima estación en unos minutos. La guerra reclamaba víctimas y los mandatarios no aceptarían un no por respuesta. Su madre escondía lamentos en el pañuelo gastado y le guardó un beso en el bolsillo.
—Para el camino, hijo, por si no tienes nada que llevarte a la boca. Le había dicho mientras ella también regaba la tierra con su pena.

¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que emprendiera el viaje? Ya había perdido la cuenta. Se aconsejó intentar dormir un poco, porque al amanecer, otro amanecer, él, junto a los macilentos y agotados soldados que se hacinaban a su lado, deberían asaltar, como cada día, durante meses, en tantos años y demasiadas penas, a la población hambrienta, a la que ya no le quedaba ni el recurso de un sueño bajo las bombas.

Pero aquella amanecida de escarcha no fue de fuego cruzado. Cada vez que un gatillo era apretado, una hermosa flor acariciaba al viento inundando las ruinas y cambiando el fétido olor de la muerte.

Él no tardó en darse cuenta. Sabía que Ella, su madre, era una Maga escondida entre pucheros. Y aquella mañana, que los besos sabían a sal y despedida, le había guardado semillas de Paz en el bolsillo.

(Ojalá, quizá, algún día)
Carmen Callado