Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


sábado, 8 de marzo de 2025

8M. AÚN, TODAVÍA

 




Crónica del día. AÚN, TODAVÍA. Día 8 de marzo, podría ser cualquier día, pero tiene que marcarse uno en el calendario para hacernos recordar, aún, todavía, que sin IGUALDAD en el mundo, en su magnánima expresión, no podremos entender de qué va vivir en Libertad y ser Mujer, sin tener que morir en el intento. Estamos dentro del marco de los actos organizados por el Centro de la Mujer de Tobarra, en los que siempre que puedo intento estar, porque la presencia  es tan necesaria como presuponerse feminista desde el salón de casa sin moverse (para qué se preguntarán algúna/os). Pues para avanzar. ¿Para qué otra cosa nos movemos o deberíamos movernos? Tengo la suerte de tener amiga/os que me acompañan en la pasión por vivir, y ese vivir entendido como pasión por ese avance, tan justo como necesario para Ser y Estar (sí, con mayúsculas), para disfrutar de los momentos que nos re-unen y reír con la gente, sin llegar a reírse de ella (como tanto se hace, aún, todavía)…

El pasado miércoles, día 5, nos subimos a un autobús pequeño para los cuerpos y las ganas de ir a Ser y  Estar, pero suficiente para ayudar a movernos. Solo algunas mujeres, pocas, muy pocas, de Tobarra, y dos únicos hombres, de edades tan distintas, pero que, mirándoles, yo intuía la misma edad en sus ojos chispeantes. Hombres que van junto a sus mujeres allá por donde ellas caminen. Hombres que han entendido que el uno sin la otra, y viceversa, carecería de sentido para el camino que emprendieron cada uno en su década para avanzar, juntos,  hasta que la muerte les separe.

Reímos, opinamos y cerramos los ojos para abrir la mente. Respiramos cordialidad y causa común ante una necesidad de decir al mundo, con nuestra presencia, que somos muchas, pero que aún, todavía, no somos suficientes. Que no basta con dejar que otras vayan y que  nos representen, sino que vayamos, porque ir es llegar a cualquier parte y la unión hace la fuerza.

Falta demasiado, aún, todavía. Se palpa, se sufre una involución atroz. Como si quienes ponen palos a las ruedas del avance, con sus ideologías y mentes caudillistas, quisieran ser los líderes absolutos de un universo que inexorablemente se mueve y evoluciona, pero para tenerlo dominado y quieto, porque así va mejor para sus intereses torticeros, y porque el avance les puede hacer caer del trono donde quieren reinar, in saécula, saeculorum… Y así nos va, aún, todavía.

Calladas nos quieren, sumisas siempre. Pero no he venido yo a este mundo para ser ni la una, ni la otra y, en la medida que pueda, mientras la mente me acompañe y el cuerpo aguante, aportaré mi granito de arena para ser montaña y contar al mundo que podemos ser menos, pero absolutamente necesarias. Que para parar el avance de la involución en cuestión de moverse, aunque caigamos, porque en saber levantarse está la posibilidad y retroceder nunca, ni para coger impulso.

Dejo algunas fotos de un día en el que ser mujer aún, todavía, requiere esfuerzo y manifiesto para evitar quedarse quietas, porque eso es permitir que el monstruo nos alcance y engulla.

Estoy y debemos estar enfocadas en la lucha por la Igualdad, porque ver no es otra cosa que saber mirar, y no hay peor retroceso que cerrar los ojos para hacerse el ciego ante la necesidad más vital que es saber vivir en RESPETO Y LIBERTAD.



miércoles, 25 de diciembre de 2024

VOLVER A EMPEZAR

 Me han faltado días en este año que termina para poder llevar a cabo todo lo que me propuse cuando comenzó su andadura. 365 días pasan demasiado rápido y sigo sin haberlo conseguido. Pese al empeño, una y otra vez, vuelve a faltarme lo mismo, porque no se termina de concretar lo ansiado y tengo que comenzar de nuevo, esperando que no se diluyan las esperanzas invocadas en el tiempo ante la llegada de otro año, al que llamamos nuevo, pero que parece viejo pese a creerlo recién nacido... El deseo se hace letanía, y tendré que implorar lo mismo, otra vez, cuando el reloj vuelva a dar doce campanadas y nos afanemos en el ritual de tragar doce granos de uva de un racimo desgajado de posibilidades; como quién se traga lo que es inevitable, lo que es perecedero, lo que es doloroso, lo que es inconfesable, lo que es injusticia, lo que es deseo insatisfecho, lo que es rabia incontenida, lo que es bomba y metralla, lo que es…Lo que no es.

No, nunca creí en la magia de la Navidad, porque una y otra vez compruebo que en estos días no se consigue nada especial, por mucha Paz y Amor que nos deseemos por cualquier medio según tradición, porque pasados estos días en los que lanzamos deseos de felicidad a zambomba y pandereta (si aún las utiliza alguien), todo seguirá igual. Las guerras masacrando, el hambre durmiendo en las esquinas de cualquier calle, las familias rompiéndose en pedazos, y el odio al contrario, hasta por las ideas, haciéndose costumbre.

Habrá quién me lea y llame agorera, pero no será verdad ni tampoco mentira… Porque en los “por si acaso” de todos mis sueños volveré a deshojar un nuevo calendario con la misma esperanza que arrancaré de la última hoja del que termina, y en este ciclo de principio y final, seguiré deseando que la vida sea como la espero; porque todos estamos hechos de sueños que pueden llegar a cumplirse…Y es posible que en alguno de los días del nuevo comienzo consigamos que el Amor y la Paz en el mundo se hagan realidad más allá de un deseo en Navidad… (Begin the beguine)

Carmen Callado,

La Voz de los Días.

 

CARBÓN DE AZÚCAR (Cuento real de Navidad)

 Diecinueve de diciembre estuve en un recital en el Convento de Las Claras de Villarrobledo.. Se trataba de contar sobre la Navidad, Poesía, relato, cuentos o historias de otros. Yo decidí hablar de mí, de por qué no me gusta la Navidad, de por qué las cosas nos marcan, de por vida... Hablar es en mí, poner Voz a los Días; escribir la vida con sus luces y sombras, contar, para seguir viviendo, incluso de los recuerdos.

CARBÓN DE AZÚCAR

 ¿Dónde está la felicidad en Navidad?, le pregunté a la abuela aquella Noche Buena con mis diez años cumplidos en agosto.

Se encogió de hombros. Ella sabía que esos días, precisamente, eran en los que menos alegría había en la casa, porque faltaba su marido, que aunque hombre tosco y maltratador, en aquellas vidas era ayuda en el sustento en tiempos de penuria.En diciembre nunca estaba la hija, también madre, siempre ausente por imperativo de la necesidad; salvo en el mes que era de vacaciones y encuentro, algún abrazo y ninguna conversación concluyente que cambiara lo que ya estaba dicho en las cartas recibidas durante el año.

 Faltaba la algarabía por imperativo de la festividad, por todo eso y por lo que se suponía que era la Navidad para otras gentes, en la que parecía que todos estaban contentos, porque la alegría, nos decían, era por el nacimiento del Niño Jesús, pero yo no dejaba de preguntar a la abuela, como era que un niño nacía en Belén todos los años, a la misma hora, era, agasajado con presentes y adorado por reyes, pero poco tiempo después llegaban días de tristeza al recordar como a ese Niño, ya adulto, lo abucheaban y crucificaban en unos maderos. La abuela volvía a encogerse de hombros, luego pasaba su mano por el moño negro, como queriendo constatar que las horquillas seguían en su sitio y sobre su cabeza se mantenía la responsabilidad, además del lustre que le aportaba al pelo la brillantina, que era el único brillo permitido en una casa en luto perpetuo. Perder dos hijos era lo que a la abuela le retiró la alegría de la vida. Por eso creo que, además de por la pobreza, no había belén ni árbol con espumillón en Navidad. Eso estaba en otras casas, pero no en la nuestra. Ni siquiera había aún televisión a la que rodearle, como una bufanda, guirnaldas de colores.

Los días navideños, por tanto, solo me gustaban cuando se acercaba el final de todo aquello, especialmente el último día en el que los vecinos se preparaban doce granos de uva que esperaban les trajeran suerte, aunque a veces se les atragantaban, para acto seguido afanarse en un baile de ritual y besos de sudoración compartida, en las casas en las que el anís del mono y las toñas rebosantes de nueces y almendras, eran el colofón gastronómico a sus delirios momentáneos.

 

Mientras tanto, la abuela y yo, solas, nos abrazábamos en aquella cama de matrimonio desgastado, para despedir el año al calor del corazón, haciendo planes para la llegada del seis de enero, porque eso ya era más cosa de niños y la felicidad se iba acercando en camellos porteadores de alegría.

Era mi momento más esperado, porque en la casa no había para turrón ni fruta escarchada, pero la ilusión en forma de juguete y carbón de azúcar, porque la rebeldía también se agasajaba, no se me escatimaba en casa de la abuela.

 La pobreza se obligaba a sisar monedas para la recaudación. El tazón en el que el abuelo tomaba las sopas de pan y leche, fue la caja fuerte que, desde su muerte, atesoró los céntimos que la abuela guardaba de los pocos que sobraban de las pesetas invertidas en pan y aceite. Ese gesto de amor suyo era la posibilidad de que los Reyes Magos llegaran a casa la noche más mágica jamás vivida por la niña triste, que hablaba poco, jugaba en soledad y se habitaba de esperanza.

 La abuela, en su gramática parda, me dictaba lecciones de vida. Ella decía que las fechas son las que son y que no hay que darles mucha importancia, porque si en unas no se es feliz, en otras se conseguirá reír por cualquier cosa.

Hasta hoy, el tiempo no ha conseguido eludir a las ausencias, porque en la penumbra de todos los diciembres, las luces navideñas parpadean como estrellas lejanas que no alcanzan a calentar el corazón, pero en ese vacío aparente, la memoria teje un tapiz de momentos, y en las Noches Buenas, que a veces han sido buenas noches, el Espíritu de la Navidad se sienta a la mesa y ocupa sillas vacías. Es entonces, cuando los seres queridos salen de la cocina cantando villancicos que se convierten en susurros del alma, porque la verdadera magia de estas fiestas reside en la capacidad de sentir cerca lo lejano y de hacer presente lo ausente, en el calor de los recuerdos.

martes, 29 de octubre de 2024

ESCRIBIR DESDE LA HONESTIDAD


...Y entonces comprendí que lo que cuenta es la honestidad. Que la verdadera labor del escritor es encontrar lo extraordinario en lo ordinario. Y que sólo a partir de esa honestidad se puede llegar a excitar y fascinar al lector/espectador con las cosas que le fascinan y excitan a uno mismo. Richy Gervais.

...Yo no concibo que un escritor pierda el tiempo nunca, porque mientras vive está aprendiendo, está mirando la vida, está observando la gente..." Manuel Vicent.



Pues eso es en lo que yo creo y entiendo. Que observar la vida es lo mejor para escribir, para dejar en cada línea quién eres como escritora y persona; que eres capaz de contar historias fijándote en la vida que nos pasa, unas veces por encima, otras nos empuja a lo que a veces no esperamos, las más nos vive sin que en ocasiones nos demos cuenta de lo que estamos viviendo y otras nos presente la realidad, con toda la crudeza,  de lo que es vivir, simplemente.

Quizá sea sentir que desde mi primeros años de vida, yo escribía por todas partes, sobre todo con tiza en las puertas grandes, de madera sin barnizar, de casa de mi abuela.

Luego escribo, como decía Gloria Fuertes, a lo que salga, a cada día del calendario, a lo que sucede bajo los tejados, a poner muchas veces, en prosa poética, Voz a los Días... Escribo, porque es una forma de soñar, de vivir lo que quiera, de contar lo que se me ocurre, con ironía, con humor, con enfado por muchas cosas que suceden, con dolor, con miedo, con esperanza, con ilusión... Escribir, sobre todas las cosas y, desde ese privilegiado puesto de vigía, ser honesta con los lectores y con la vida.


Carmen Callado.
Gata Literata.

COMO LA VIDA


Entrevista en Novaonda, un espacio llamado "los poscat de Pilar y Amanda", personas con inquietudes por hacer cosas y posibilitar que quienes somos invitadas a su espacio, hablemos de lo que sucede en la Literatura y en la Vida (con mayúsculas).

Yo siempre que digo sí, cuando me piden colaboración, porque me gusta hablar con la verdad de las cosas, sin ego, ideologías, ni artificios  que distorsionen la realidad de lo que verdaderamente creo. 

Cada vez tengo más claro que nunca llegaré, porque nunca me planteé estar, en lugares, situaciones y pensamientos en los que tuviera que dejar de ser yo, para figurarme en un mundo absurdo e irreal. 

Ser yo, siempre yo, y mis circunstancias...

Gata Literata.

viernes, 23 de agosto de 2024

Cuerva Literaria de Barrax (10 años)

 




Parece que fue ayer y ya han pasado 10 años desde mi primera Cuerva Literaria. Pensé en hacer algo para rememrar esa década, pero como digo en el escrito que dejo,  anduve algo perdida, entonces mi madre volvió a la memoria de la que nunca se ha ido. Al día siguiente, 10 de agosto, era el quinto aniversario de su muerte, y a ella dediqué este aniversario...

PRESENTE AUSENCIA (Todo es un oxímoron)

 

Confieso que anduve perdida estos últimos días, como si las palabras se volvieran impronunciables y las letras solo fueran garabatos sin destino. Quizá sea eso que llaman la página en blanco, Pensé en invocar a la musa Caliope. Dudé de si acudiría a mi llamado y paciente, la aguardé, por si con su retórica me envolvía en el suave tono de un poema, relato, pensamiento u ofrenda. Me aposté en la trinchera del verano y  elevé la vista al cielo. Las estrellas trazaban el camino de un avión en su vuelo a destino. La noche dibujaba sombras sobre mi casa. Los pinos tejían una red que se movía por una brisa apenas perceptible, y todo emanaba un fuego que no purifica nada. Y de pronto la  silueta de Caliope, la musa de la bella voz, se dibujó sobre las paredes blancas. La vi sentada frente a un pergamino, su mirada perdida en el horizonte del Cerro de la Encarnación. Se de ella que, aunque inmortal, conoce el dolor de la pérdida de los mortales que la invocan. Calíope comenzó a hablarme. Su voz melodiosa, susurrando cada palabra, y yo me aferré a lo que me dictaba como el naúfrago a una tabla carcomida por el vaivén del agua. 

 

En el silencio de la casa vacía,

Las paredes guardan secretos,

susurros de conversaciones pasadas,

Sus pasos, que una vez marcaron caminos,
ahora son ecos en pasillos vacíos.

Su perfume, etéreo, aún flota en el aire,

como un fantasma dulce y melancólico,

En la cocina, su delantal cuelga inmóvil,

testigo mudo de tantas comidas compartidas,

de manos que amasaban amor en cada bocado.

Y mesas siempre dispuestas.

 

Flores de papel creadas por miedo al silencio,

Horas y horas robadas al sueño,

Evitando las pesadillas de siempre.

fuiste la heroína de una epopeya truncada,

Y aquí estoy, blandiendo contra el olvido mi pluma-espada.

Oh, madre, estrella fugaz en mi firmamento,
tu luz, aunque extinta, aún me guía.
En este mundo de asfalto y cemento,

donde la prisa consume cualquier espera.

 

Intenté no llorar. Busqué con la mirada los ojos de mi gata Prosa, y comprendí que era como si ella siempre hubiera estado cerca.

Calíope, satisfecha con su creación, sopló suavemente sobre el pergamino. Las palabras cobraron vida, elevándose en el aire como notas musicales que fueron deslizando el velo de la noche. La musa sonrió, sabiendo que había cumplido su propósito. Sus palabras había capturado la esencia de un amor que trasciende la muerte, un recuerdo que permanece vivo y vibrante en el corazón de quienes aman. Calíope sabía que, a través de la poesía y la elocuencia, podía dar voz a los sentimientos más profundos del alma humana, transformando el dolor en belleza y el recuerdo en un homenaje eterno…

De repente apareció de nuevo, ante mí, el recuerdo que siempre estuvo, porque la ausencia pesa como losa inevitable. Nunca sabemos del todo la falta  que nos hacen, hasta que no hay Madre tras los sueños. Cuando creemos tener tiempo, se rompen los relojes dejando a las horas echas trizas por  los días que ya no serán, en mi caso por culpa de  un verano roto que se repite, y es mañana. Y además de este aniversario de ausencia,  en unos días  cumpliré años sin los suyos, el mismo día y el mismo mes, por eso sigo creyendo que no existen las causalidades, porque hace años una historia singular se tejió con hilos de tiempo y destino. Una madre, la mía, y una hija, yo, unidas no solo por la sangre, sino también por la magia de un día y mes compartido, como si el universo hubiera querido marcar un lazo especial entre nosotras.

 Y de pronto la percibí. No era un fantasma, ni un espejismo, sino la esencia misma del amor que persiste más allá de la vida, y comprendí que el silencio no es un adiós. Es un nuevo lenguaje que aprendemos juntos, ella desde su eternidad y yo desde mi tiempo prestado. Su ausencia se ha convertido en una presencia constante, en esta danza entre lo visible y lo invisible, entre el recuerdo y la esperanza, descubro que el amor de una madre trasciende las fronteras de la vida y la muerte.

Barrax, 9 de agosto, 2024

Cuerva Literaria.

 

 

domingo, 21 de julio de 2024

IV VELADA LITERARIA




Crónica del día: Ha vuelto a suceder; la noche se volvió mágica, las voces fueron el eco de corazones latiendo unidos, las guitarras rasgaron la vida llena de sueños, el calor se abanicó de pestañas cuyos ojos parpadearon alegría… La IV Velada Literaria en el Santuario de la Encarnación, que nació para continuar, es el ejemplo de que unidos por la Palabra logramos mantener la ilusión por la poesía, la prosa, las canciones, las LETRAS que son las artífices de todas ellas. Volveré a dar mil veces más las GRACIAS, porque sin mi empeño que esto sea, no sería, pero sin la organización del Ayuntamiento en estos cuatro años, sería imposible, sin la concejalía de Cultura, estos cuatro años, no habría nada que identificara a un colectivo que lucha por la Literatura; sin las personas que escriben y cuentan, y son fundamentales en esta noche, nada de esto sería realidad… Así que la magia sucede porque sin excepción todos los hacemos posible, incluyendo al público fiel y cada vez más numeroso que asiste y espera frente a nosotros vivir las vidas que les contamos y son anhelo en cada lectura, en cada mirada de agradecimiento, en cada aplauso que es aire que nos empuja a continuar.
Gracias a mis queridas integrantes del Club de Lectura María Zambrano de Tobarra, que también forman parte del Club de los Libros Perdidos, María José Díaz Gómez, Carmen Iniesta González y Lourdes Marín Iniesta. A José Antonio Cortés Manzanedo, Verónica Rubio Peña, Juan Ángel Sánchez Huedo, Lola Martínez Auñón, Agustín Fernández Rubio, Pilar Morales Sánchez, Pepi González Cuesta (que no pudo estar presente, pero nos regaló sus letras), Juan Lorenzo Collado Gómez, Julia Flores Arenas, y esta que lo es, Mª Carmen Callado Peña. Gracias a los integrantes de “Voces y Guitarras”, José María, Pilar, María Dolores, Rosi y Diego, porque son el acompañamiento perfecto para una noche de ilusión compartida.
Gracias a las concejalas del Ayuntamiento que estuvieron con nosotros apoyando con su presencia esta magnífica noche.
Como anunció el Concejal de Cultura, volveremos con la V Velada Literaria… Pues eso, que para volver a formar parte de la magia literaria ya falta menos.
Gracias, Tobarra… “Arrabot", en la Literatura.
Carmen Callado,
La Voz de los Días.