Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


viernes, 1 de abril de 2016

SIEMBRA DE PRIMAVERA



Hoy, la Voz de los Días ha estado, de nuevo, en la Siembra de los Libros que, como cada trimestre, con el cambio de estación, lleva a Cabo "El Club de los Libros Perdidos de Tobarra".

Hemos estado, también,  con TV de Castilla-La Mancha, en su programa "Ancha es CLM", que ha querido ser testigo con amabilidad y buen hacer de estas dos profesionales  y han grabado una Siembra tan especial como mágica. 

Sabemos que los libros nos permiten ser lo que queramos ser y nos ayudan a paliar cualquier día cuajado de tristezas. Salir de nuevo a las calles, en la recién estrenada primavera, no es mera rutina, pues en Tobarra hay muchos motivos para soñar de la mano de la Literatura.

En cualquier rincón, en aquella esquina, en el supermercado, en el parque o en el autobús... tienes una excusa para viajar sin pagar billete...


lunes, 21 de marzo de 2016

SIEMBRA EN SOLITARIO


Día internacional dela Poesía.

Hoy es el día en que la primavera nos hubiera traído una nueva Siembra de Libros. La lluvia podría haber regado las páginas que esconden semillas y secretos. Pero estamos en Semana Santa y lloran por las esquinas las vírgenes y los duelos. Quizá hoy, en esa Procesión del Recuerdo, alguien se acuerde de que los libros no mueren ni las palabras perecen. Quizá hoy sea un buen día para no olvidar que debemos leernos entre capuces y tambores, y sacar un buen aprendizaje del peso que cargan las conciencias bajo el palo.

Quizá hoy, en estos momentos, alguien encuentre un libro entre los nazarenos, porque yo, en solitario, he salido a sembrar libros, cuando el cielo mortecino lloraba ausencias. 

Porque no sólo de vía crucis vive el hombre y, por aquí, hay muchas piedras donde esconder tesoros.


(Libro comprado el viernes pasado en Valencia. En una librería abarrotada de fallas. El título fue un encuentro (quizá causal) con el día de la Poesía que es hoy. El autor uno de los buenos para disfrutar).

martes, 8 de marzo de 2016

LEVÁNTATE Y LUCHA CONMIGO


Desnudarse de estigmas. Quitarse de la piel las escamas muertas del tedio. Volverse hacia las sombras y enarbolar la luz de la lucha para seguir caminando. Decirle al viento que la vida pasa y con ella nos alejamos cada día en lo que no se consigue. Por eso tenemos prisa en la languidez en que se mueven demasiados días. Por eso la eterna convicción de que no todo se ha conseguido mientras nos empeñamos en lograrlo.

Puedo decirlo más alto, pero no escribirlo más claro. 
(Día 8 de marzo...Y los que nos quedan...)


lunes, 1 de febrero de 2016

LA SONRISA DE OLVIDO

Olvido, la mujer que ha caído en las garras del Alzhéimer, consigue sonreír gracias a María, su nieta, y a su marido que vuelve a cantarle aquella canción que tanto disfrutaran de jóvenes. La Sonrisa de Olvido es un relato contenido en este libro que me está dando muchas sorpresas agradables y las alegrías necesarias para ir buscándole un hermanito. Este año ha sido escenificado, mediante un microteatro, en la VIII Gala a beneficio de AFA Tobarra. Dejo algunas magníficas fotos de Elena Lisón y el video que Jorge grabó esa maravillosa tarde del 23 de enero. Agradezco infinitamente la colaboración de María Valcárcel, Sara López, Antonia Jiménez y Juan García que hicieron posible que la vida narrada de Olvido fuera mucho más que un relato. Al final de las imágenes, el relato tal y como se contiene en el libro "La Voz de los Días"






LA SONRISA DE OLVIDO.

 —¡Eh, tú, para¡
A mi espalda sonó la voz de una niña.  El anciano, cogido de su mano, disculpó a la pequeña.
— ¡Dime¡ ¿Qué quieres, guapa?
—Tú eres la que escribes cuentos sobre mi abuela Olvido, pero haces llorar a mis papás y a mis tetes. Mi yayo dice que eres muy tierna, pero se pone triste cuando va  a ver a los cantantes a la fiesta esa tan chula que hacéis para ayudar a los enfermos. ¿Podrías contar cosas alegres de mi yaya?
Se me hizo un nudo en la garganta. El hombre sacó tembloroso el pañuelo del bolsillo. Los ojos, azules y tristes, dibujaban el asombro de haber sido tocado, aún más, en su corazón sensible.
— ¿Sabes, llevas razón? Olvido es ahora una mujer de sonrisa apagada. Pero no hay nada que la magia de las palabras, y una mirada de amor, no puedan lograr. ¿Le hacemos los tres pasar un rato alegre?
—¡Vale, qué bien¡ Ahora la abuela podrá divertirse con nosotros. Ella siempre me contaba cuentos y que, cuando era pequeña, tenía una muñeca de trapo a la que le hacía trajecitos y trenzas de lana.  Jugaba en la calle con un carrito de cartón. Y hacía comiditas en un bote que brillaba con el sol. Cuando creció, conoció a un chico guapo, muy bueno... ¡Ahora es mi abuelo, que lo sepas¡... Cuando se casaron, fueron de viaje de novios a segar el trigo... Allí, bajo el sol, se besaban mucho.
Los ojos del hombre bueno se humedecían, -pese a que era eso lo que tratábamos de evitar.
La niña  me llevó hasta el kiosco del parque. Una cometa con forma de paloma, revoloteaba atada con cintas multicolores. La compramos. También algodón dulce y unos caramelos de café con leche.
Olvido nos vio llegar, sentada frente al templete de la música. Su marido la abrazó y le puso en la boca un beso de azúcar. En sus manos volaba la paloma de papel. Los caramelos se colaron por los bolsillos de la bata de una mujer a la que le brillaban los ojos. Sonreía. Él me contaba que, siendo  unos críos, se hicieron novios. Correteaban por el Cerro del Reloj, volando una cometa. El primer beso, robado, sabía a caramelos de café con leche.
Durante un largo rato observamos como Olvido nos devolvía sonrisas cada vez que hablábamos de aquellos tiempos en que, juntos, se enamoraban de la vida. Comprobamos que, pese al tiempo y la memoria olvidada, el corazón siempre puede sonreír, al recibir una caricia.
Me despedí de los tres. La pequeña,  alzándose, me dio un sonoro beso en la mejilla. En la mano me puso un arrugado papel que había garabateado mientras miraba todo con interés.
—Muchas gracias por haber hecho reír a mi abu. Yo también le voy a hacer un cuento para que se acuerde de cuando mi mamá era pequeñica y ella le hacía palomitas de maíz, que saltaban de la sartén y volaban, como la de la cometa... Yo también dibujo Palomas Blancas en el cole. Dice mi seño que son para que tengamos Paz...
Pues eso...
Se despide, esta que lo es: Carmelilla.
Me solté de la mano menuda y firme. Fui alejándome con gran esfuerzo para no llorar de alegría al llevar conmigo la ternura que nunca querría olvidar.


jueves, 31 de diciembre de 2015

LA DESNUDEZ DEL CALENDARIO




Tantas veces le he visto quitarse la ropa, que ya ni me sorprende. Pero es un hecho su completa desnudez, sin pudor, ante tantas miradas. Aunque le ha llevado su tiempo, porque un calendario que se precie no coquetea con la frivolidad de un desnudo desinhibido y rápido, ante cualquiera. Es como si prefiriera insinuar más que mostrar su cuerpo tatuado de números y fechas que, a su vez,  dejan a la vista las muescas que le graban las esquinas dobladas por las que ha visto pasar sus días. Ni más ni menos que 365, o 366 si el calendario se levanta bisiesto y le regala unas horas más a un mes que, sin remedio, seguirá siendo el más pequeño de la hoja.

Sea como fuere, el caso es que se nos acaba otro año más en todo, 2015 cumplió su cometido. No quiero pecar de aguafiestas, pero más que acabar, se escapa, porque a quién más y a quién menos, se nos escapan momentos, oportunidades, sueños... y cada vez tenemos más días y menos tiempo… Por eso, como la ocasión la pintan calva, y ya que esto de desear buenaventuras de fin de año es tradición, que mejor ocasión para no perderse en tonterías y que afloren los mejores sentimientos, sin resentimiento, y un deseo que lanzo al viento y es que en 2016 yo pueda seguir siendo La Voz de los Días, porque hay mucha vida que contar y mi deseo es que  me leáis

Gracias calendario por haber estado tantas hojas cerca y darme la oportunidad de ver cómo te desnudas cada vez que cumples años, a  mi lado.

Que el año que comienza sea para todos como cada quién en sus sueños quiere lograr  y la Salud nos ayude a seguir junto a calendarios que se quitan la ropa y la vergüenza...

Y la Paz, por favor, la Paz... 


martes, 17 de noviembre de 2015

FLORES PARA UNA GUERRA



La lluvia había regado sus lágrimas por los terruños ásperos que heredó aquél invierno, cuando su padre cerró los ojos, definitivamente, para no ver la desolación a su alrededor recolectando miserias.

Pero él, como tantos otros, despediría los besos de su amada en el andén, mortecino y frío, de la penúltima estación en unos minutos. La guerra reclamaba víctimas y los mandatarios no aceptarían un no por respuesta. Su madre escondía lamentos en el pañuelo gastado y le guardó un beso en el bolsillo.

—Para el camino, hijo, por si no tienes nada que llevarte a la boca. Le había dicho mientras ella también regaba la tierra con su pena.

¿Cuánto tiempo había transcurrido desde que emprendiera el viaje? Ya había perdido la cuenta. Se aconsejó intentar dormir un poco, porque al amanecer, otro amanecer, él, junto a los macilentos y agotados soldados que se hacinaban a su lado, deberían asaltar, como cada día, durante meses, en tantos años y demasiadas penas, a la población hambrienta, a la que ya no le quedaba ni el recurso de un sueño bajo las bombas.

Pero aquella amanecida de escarcha no fue de fuego cruzado. Cada vez que un gatillo era apretado, una hermosa flor acariciaba al viento inundando las ruinas y cambiando el fétido olor de la muerte.

Él no tardó en darse cuenta. Sabía que Ella, su madre, era una Maga escondida entre pucheros. Y aquella mañana, que los besos sabían a sal y despedida, le había guardado semillas de Paz en el bolsillo.

domingo, 1 de noviembre de 2015

PRESENTE


Lo repetiré cada 1 de noviembre mientras yo tenga unos de noviembre y voz para quienes la perdieron.

A todos los que aún permanecen cerca, pese a la distancia que abre la Muerte. Y, especialmente, a la eterna Manuela.


Caminando por las calles encaladas de noche.
En las amanecidas de escarcha.
En los colores de la tarde poblados de recuerdos.
En los días deshojados de años repetidos.
En el corazón que se olvida de olvidarse... 


No has dejado en mí olvido pintado en el negro de tu 
ausencia
Ayer fui a llevarte flores, porque te gustaban. 
Pero volviste a casa conmigo. 
Nunca te gustó el Camposanto