Salón de palabras

Bienvenido/a. Has abierto una puerta a un mundo mágico. La Voz de los Días tiene la facilidad de convertir la cotidianidad en sueños posibles, de hacernos ser lo que siempre hemos querido ser; volar con la libertad de un pájaro, dejar que la imaginación nos lleve a aquellos lugares que nuestro cuerpo no se atreve, o a veces no puede... En definitiva, ser nosotros. Leerme - me permito lector/a ser osada-, será para ti la prueba de que la Palabra consigue, y en este rincón especial al que has llegado, que poco a poco te quedes atrapad/a y no quieras seguir dando vueltas en busca de lo que ya has encontrado... En este libro cualquier sensación se parecerá más a un sueño que a una posibilidad. Ponte cómodo/a... Y si quieres conseguirlo, tus deseos son órdenes.


lunes, 26 de noviembre de 2018

Letras junto al Mar







El viernes 23, Cartagena fue encuentro de Palabras junto al Mar. La UNEE no escatima esfuerzos para permitirnos soñar y contar. Un nuevo honor, para mí, encontrarme entre tan buenos escritores. Grande el esfuerzo del delegado J. A. Pellicer para que también la música, el baile y la danza, fueran compañeros de arte y amistad entre prosa y poesía. Agradecer a Diego Quevedo, que no dudó en contarnos obra y milagros de Isaac Peral y ese submarino que descansa su historia, mientras mis compañeras de viaje, y yo, éramos transportadas en olas de amabilidad. Al día siguiente, fuimos al Mar, que menos...

lunes, 1 de octubre de 2018

Otoño abre puertas de fuego



El pasado 21 de septiembre volvimos mis Voces y yo a Madrid, a la Biblioteca Iván de Vargas." El otoño abre puertas de fuego" fue el motivo para volver a ser Poesía y Palabra de Cuento, Relato y Amistad; todo con mayúsculas.

La UNEE Centro, es la mejor forma de tomar contacto con los sueños y ser motivo de encuentro literario.

Volveré siempre que pueda (y quieran estar conmigo)



lunes, 6 de agosto de 2018

LI CUERVA LITERARIA







El sábado 4 de agosto, de nuevo, en la LI Cuerva Literaria de Barrax (Albacete), tuve el placer de que la "Ilusión de Dulcinea", relato en prosa poética que forma parte de mi libro "La Voz de los Días" fuera un recuerdo a la Dulcinea del Toboso, levantada del adoquín por un Quijote reinventado en un pasajero de la calle, educado, galante y generoso, en un requiebro metafórico a la realidad hecha de esperanza: (No lo llevaba previsto, pero viendo que el trofeo con que nos agradecieron estar ahí (totalmente tro-bonito), me hizo rebuscar en mis voces de cada día (que nunca un título se me pudo antojar más certero, la verdad sea dicha...)

Soñamos con una humanidad que no deshumanice los sentimientos. Que ame la vida y no la desprecie en el maltrato a los propios humanos y a los animales que nos hacen mejores si miramos los ojos de un gato o de los perros tan apaleados. A mí, al menos, se me rompe el alma de ver imágenes aterradoras. Por eso, en mis prosas siempre habrá un Quijote y una Dulcinea que sea motor de sueños posibles.

Abrí la tarde con "Vidas Quemadas" en un recuerdo triste a la vida quemada de los bosques, porque cada vez más vida sucumbe bajo el odio de las llamas que son propiciadas por los deshumanizados que no miden el terror de sus actos, ni las consecuencias de su maldad. Tanto humano y tanta naturaleza muerta...

Y la eterna búsqueda de la Paz "Poema para una esperanza". Donde las guerras, inventadas, son tan reales que matan con juegos macabros de metralla.

Una tarde entrañable, bien acompañada, donde el calor no fue sino un abrazo de verano.

sábado, 12 de mayo de 2018

Cuando un amigo (de la niñez) se va




Tantos años sin saber de su Vida y hoy me entero de su Muerte. 
Es lo que tiene la escritura en esas líneas que permiten la lectura del Destino, que un día, sin esperar siquiera un cambio en la rutina, se te obliga a revivir, como si el tiempo no hubiera transcurrido, que tu amigo de la niñez, de paseos interminables, de conversaciones de colegio y cromos intercambiables, ha muerto. En quince días. Sin signos antes evidentes de enfermedad; sin que nada hiciera presagiar que, a dos días de su cumpleaños, el cielo abriría un hueco entre las nubes y se lo tragaría; quitándole a la tierra el caminar de un hombre bueno, excelsamente bueno, me dicen.

Ella, tan soberana, vuelve a dejarnos su mensaje incorruptible sin que le tiemble ni un solo hueso,  de que manda más que cualquier corazón que palpita en los entresijos de nuestras vísceras, venas y sangre ardiente, y te restriega, sin paliativos, que le importa un bledo la desolación, el llanto, la incredulidad… que deja a su paso.

Fuimos niños de madres ausentes. La suya, muerta cuando él debería succionar sus pezones y alimentarse de todo el amor que una madre es capaz de entregar. La mía, a kilómetros de distancia por ese juego de la vida que se recrea en mover las fichas a su antojo.
Yo enfermé. Estuve tan grave que mi madre se desmayó cuando le dijo el médico que poco quedaba por hacer; sino esperar el milagro de las últimas inyecciones.
Él enfermó. Estuvo tan grave que su familia lloró cuando les dijeron que poco quedaba por hacer; sino esperar el milagro de las últimas inyecciones.

Pero éramos para la Vida. Y éramos tan niños…

No recuerdo cuando dejamos de pasear las tardes y de sentarnos a ver pasar gente en los escalones que olían a pan, suspiros y marquesitas, además de todos los dulces que horneaba Julio el panadero y que era un placer percibir junto a las conversaciones de niños con destino.

Crecer es lo que tiene. Que no tiene sino dudas en el transcurrir de los años que nos asignan. La vida dura el tiempo que trae marcado desde allá donde quiera que “algo” decide que formemos parte del paisaje y del pasaje. Nos compra un billete de vuelta. Nos entrega familia y un rol al que atenernos o desentendernos. “Algo” que nos maneja a su antojo; que veces nos da momentos de felicidad o nos clava puñales que nos desangran vivos.

Pero siempre Ella. Fea a rabiar. Asquerosamente fea. Pero tan omnipotente que somos ceros a la izquierda de su guadaña siempre acechando con el calendario entre los huesos.  Y no podemos hacer otra cosa que seguirla, si así lo trae marcado con una cruz negra sobre ese día, ese año, esa hora… Ese maldito momento cuando aún es, tan temprano.

Diego. Un amigo de la niñez. No había vuelvo a saber de él. Tan solo breves retazos de algún encuentro casual, hasta que la noticia se estrelló haciéndose presencia de recuerdos  tan lejanos, ahora en lo irremediable...

He visto su cara de adulto. Era el mismo ser humano sonriente que yo ahora recuerdo tanto. Sin pizca de maldad en ninguno de sus días. He leído cosas sobre él, del gran ser humano que era, del trabajador responsable, del hombre intentando hacer siempre lo correcto, y me ha hecho sentirme orgullosa de mi propia vida. Pese a como nos conducimos por ese Destino que nos lleva; pese a las desavenencias, los olvidos, la dejadez en la amistad o la pérdida de los amigos, siempre, siempre, he sido afortunada con la gente que me he encontrado en el camino.

Las personas buenas  han dejado su huella en mi corazón.
Las no tan buenas me han dejado un aprendizaje de por vida.
Él era de las buenas.



domingo, 22 de abril de 2018

ABRIL POÉTICO EN MADRID





Ya lo adelanté. Pensé en ella, Pensadora, Filósofa, "Mujer de sueños cosidos a las uñas y miedo en todas las maletas"... Así comienza el poema que le escribí.  María Zambrano estuvo cerca como siempre quiso permanecer. La rescaté para que el olvido no se haga presencia en la lucha continua...


Un encuentro de escritores de la Unión Nacional de Escritores de España. UNEE. Un momento entrañable donde la poesía, la prosa, estuvieron cercanas y comprometidas con la Literatura. Con el deseo de seguir poniendo voz a los días.

Tenemos nueva cita el 17 de junio. Allí estaré, porque cada día es compromiso con la palabra.

Carmen Callado
La Voz de los Días.

domingo, 8 de abril de 2018

"Hojeamos el tiempo"


Me gusta Madrid. Pasear sus calles, tomar tapas en la calle Huertas, ir al teatro (alguna vez), comer en sus rincones, pasear por el Retiro, comprar libros en la Cuesta de Moyano..., y, sobre todo, participar en actos literarios. Y ahí andaré de nuevo, con la letra a cuestas y la palabra dispuesta. Estaré con compañeras/os de la UNEE. Y un domingo de abril es estupendo para hojear el tiempo. He querido recordar a María Zambrano. Ella nació en abril y dibujó lo que se denomina razón poética uno de los núcleos de su pensamiento. Me gusta esta mujer que sufrió exilio, amores y desamores, que amaba a los gatos y llegó a anciana con lucidez y con el deber cumplido. Legó su palabra esencial en varias obras como «Delirio y Destino», «El hombre y lo divino», «La torre», «Persona y democracia», «El pensamiento vivo de Séneca», «España, sueño y verdad», «Claros del bosque», «Horizontes del liberalismo», «Los intelectuales en el drama de España», «La agonía de Europa», «El sueño creador» o «La tumba de Antígona». 

En 1981 le concedieron el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en otoño de 1988 es la primera mujer en recibir el Premio Cervantes.

El domingo 15 de abril María Zambrano resurgirá de nuevo para ser recuerdo y poema. Porque como dice su epitafio, elegido por ella para formar parte también de la leyenda del Cantar de los Cantares: «Surge amica mea et veni» (Levántate, amiga mía, y ven)... Tienes mucho que contar, todavía...


lunes, 12 de marzo de 2018

PECES DE COLORES



Huele a tierra mojada en un invierno que llora desde hace días; que prepara su despedida, para que lo bello renazca en primavera.

El Bosque extiende sus ramas salpicadas de lluvia.
Pasos chasquean hojas caídas sobre los charcos.
Ojalá fuera un Hada con su varita mágica, me digo para mis adentros, mientras se busca tu cuerpo de niño.

Pisadas lentas. Ojos que escudriñan. Y voces que dejan su huella en el silencio de todos los que te buscan. 
Caminan esperanzas rastreando en la espesura. 
Preguntas y desconcierto graban  pisadas en el barro.

Convertidos todos en producto del miedo,  recorremos el Bosque,  deslizándonos por la liana de la ilusión, en la búsqueda de todas las posibilidades, mirando bajo las piedras, removiendo el musgo, preguntándole a las mariposas que revolotean alrededor de todos los sueños;  donde te encuentras.

Pero el Bosque, de pronto, se cubrió de noche a plena luz del día. 
Es locura y presagio. 
Ya no ves a través de tus ojos de niño.  
Todo es voz quebrada. 
Llantos y días, sin ti.
La Bruja  que lo habita te arrebató la sonrisa, para siempre.

Y tras de tus ganas rotas de buscar peces en todos los mares, de nadar sobre olas encrespadas, todos nos hacemos un poco mejores ante la bondad que arrasa los ojos anegados de tu madre,  enfrentada a tanta maldad oculta en la parte más oscura del alma.

Serás tú, el “pescaito”, a quién una mañana crecieron alas.

A Gabriel Cruz