Salón de palabras


Lector, conseguir este libro es traspasar la delgada línea que separa la realidad de la fantasía. Las palabras en él contenidas pueden ser muy convincentes; igual liman asperezas que urden tretas, pueden envolverte en abrazos de ternura, hacerte soñar o reír a carcajadas, por lo que será mejor que te pongas cómodo en tu rincón favorito y lo disfrutes. Te aconsejo que no pierdas de vista ni una página del libro.



sábado, 29 de julio de 2017

A GLORIA FUERTES (Cien años no es nada)




La Tierra cubre hasta la palabra, pero el recuerdo la desentierra.

Carmen Callado.

Mi aportación: Poema incluido en la Antología "Mujeres sin Edén" Homenaje a Gloria Fuertes.

Hoy, voy a intentarme poeta,
pero no me llamaré poetisa,
tan sólo quiero
imaginar un poema,
en el ruido que hace la calle
cuando enmudece el aire,
o se esconden los gatos
en los soportales
de la tristeza.

Puede que consiga,
en una estrofa,
remover el tiempo
que quedó varado
en una esquina,
aquella noche
que  se quebraron
todas las palabras.

Pero  no sé qué poeta
puedo  intentarme,
si hasta se me enredan en el pelo
las zozobras y la diadema,
intentando imitarla a Ella
 (cosa improbable)

Transcurrieron 100 años,
como si el tiempo no transcurriera,
desde que nació la eterna niña,
que sabía hacer poesía
hasta a una silla.
Y siempre tan atrevida,
confesó sus desatinos:
“Dediqué mi libro a una niña de un año.
Le gustó tanto,
que se lo comió”.

Esto de intentarse poeta,
cuesta.
(Creo que solté una rima,
 confieso que me da grima)

Pero yo también escribo,
por los cuatro costados,
por los miedos,
hasta por los sueños…
Y tengo en común
con esa mujer
de verso en pecho,
“que en vez de echarme
al odio
o a la calle,
escribo a lo que salga”

No buscaré la gloria.
Sería una osadía.
Pero me atrevo con Gloria,
para este homenaje.
Porque yo, como Ella,
“no sé escupir,
pero voy a aprender
para escupir sobre las tumbas
de todos los culpables de más guerras”.


Porque siento que se me escurre la rabia
desbordándose por el papel,
poniéndolo todo perdido,
cuando d-escribo la barbarie
de cada mañana,
del atardecer,
de tantas noches
de fuego cruzado
entre las vidas,
que no son vidas.

Y yo, como Ella,
aborrezco a los que destrozan niños
con sueños de pobre,
que sólo quieren crecer
jugando,
junto a su madre.

Se me inundan de náusea
las palabras,
por aquellos que todo lo pueden
desde el odio,
con su riqueza,
con sus malditas quimeras.

Pero libraré batallas en los mares
que ahogan la inocencia inacabada
arrostrando mi impotencia
cuando escribo,
a lo que salga.
 “Y asalto las trincheras de la angustia
que nombran su héroe los fantasmas,
me cuesta respirar cuando termino.
Sale caro señores ser poeta”.

Carmen Callado.
(En cursiva y entrecomillados, poemas de Gloria Fuertes)




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