Salón de palabras


Lector, conseguir este libro es traspasar la delgada línea que separa la realidad de la fantasía. Las palabras en él contenidas pueden ser muy convincentes; igual liman asperezas que urden tretas, pueden envolverte en abrazos de ternura, hacerte soñar o reír a carcajadas, por lo que será mejor que te pongas cómodo en tu rincón favorito y lo disfrutes. Te aconsejo que no pierdas de vista ni una página del libro.



miércoles, 21 de septiembre de 2016

SE LLAMA OLVIDO (de apellido ALZHEIMER)


Tiene grabado aún en los ojos que miran al infinito, el color de las miradas que han visto pasar la vida por ellos; y recogen sus ajadas cuencas las sonrisas de sus hijos, los llantos de sus nietos, el atardecer de sus mañanas. 
Se ha acercado a la ventana. Tras los empeñados cristales que su vaho deja, se mecen las ramas de los árboles. Las flores aún esparcen sus colores, pero ella permanece impasible, mientras contempla las ilusorias figuras que la oscuridad de su memoria le va dibujando con trazos indelebles, en las paredes de la casa que no recuerda. De la que quiere escapar porque le resulta extraña. 
Por un momento, sus asustados ojos han parecido reconocer a quien, con mano cálida, le acaricia el enmarañado cabello que no se deja peinar. Pero el hombre que ya no recibe las caricias de vuelta, comprende que es un extraño para Olvido. 
Cogidos de la mano, se dirigen hacia ningún lugar. Solo se paran ante la quietud de los recuerdos. Tantos años juntos y, en poco tiempo, han desaparecido para ella todas las caricias, los amores, las alegrías y las tristezas. El afán de seguir juntos hasta que la muerte les separe. 
Es esa maldita enfermedad la que abre más brechas en el camino. La que roba más caricias. La que deja la vida varada antes que la muerte.
Es ella la que deja la vida en el olvido. 
Pero por esa fuerza que la vida nos ofrece, siempre queda una esperanza. 
La esperanza de que quizá mañana no sea una quimera volver a recordar.

martes, 20 de septiembre de 2016

EN VOIX VIVES 2016

Estar con "La Voz de los Días" en el calor humano (y derretidos a 40 grados a la sombra) en un Toledo chispeante de palabras y poemas. Sentir la emoción al recibir un beso de personas que nunca antes te vieron y decirte "me has hecho ir allí", O, como aquella chica que me dijo "perdona que no me quite las gafas, pero los tengo llenos de nostalgia. He llorado con "Se llama Olvido"... Eso no tiene precio. O todo el  valor, según se considere,  si el mejor pago que se espera es llegar  a la gente desde la Palabra. 

La noche que todo acabó, tuvo magia. El entorno de música a ritmo de Justicia Poética, fue el colofón de tres días donde la ciudad entera vivió sumergida entre el Tajo y la Poesía. 

Cuanto ha llovido desde que en el Castillo de San Servando yo quise aprender a modelar cerámica a mano (tenía 17 años y prisa por comerme el mundo) y he acabado allí en una noche donde hay que digerir lento tanto verso.