Salón de palabras


Lector, conseguir este libro es traspasar la delgada línea que separa la realidad de la fantasía. Las palabras en él contenidas pueden ser muy convincentes; igual liman asperezas que urden tretas, pueden envolverte en abrazos de ternura, hacerte soñar o reír a carcajadas, por lo que será mejor que te pongas cómodo en tu rincón favorito y lo disfrutes. Te aconsejo que no pierdas de vista ni una página del libro.



viernes, 26 de junio de 2015

SU OTRO VERANO


Ella me lo dijo: Acabarás escribiendo un libro. Cuatro años después aquí está. La Voz de los Días no podía dejar de dedicarle palabras en su último paseo por esta vida, esperando que allá donde viaja, todo le sea menos doloroso y que haya otra otra vida  más fácil de sobrellevar. 

Le crecían bondades en el pelo, sobre la piel, dentro de su enorme corazón, por eso era una mujer tan grande como la ausencia que hoy ha instalado en todos los que la queríamos.

Ella, otra vez Ella. Tan fría en este calor de verano que te lleva allí donde se van, deprisa y sin años, las personas a las que le crecen bondades en el cuerpo y las entrañas. 


Adiós Rosario. Tu "ídola" como me llamabas, no puede dejar que te vayas sin regalarte, para el viaje, un poquito de la poética de una prosa que envolvías en gestos de amabilidad y sorpresa, mientras apostabas, con quién quisiera jugar, a que yo sería un descubrimiento cuando me sentara en ese sillón barnizado de tiempo, donde me hiciste Mantenedora de los Juegos Florales en un agosto donde las chicharras ponían melodías al peso de una responsabilidad que hiciste tuya y que, por suerte, se llenó de parabienes. Y hoy, qué mejor causa, pese a la tristeza, que yo tenga motivos para ponerle voz a otro día de un calendario que en ti se ha hecho demasiado corto. 

Hoy, me has dictado la penúltima palabra en la que me pueden las emociones. Hoy, has hecho que nos llovieran tristezas a quienes hemos tenido la suerte de contar contigo en unos años, además, en los que nunca tuvimos a una política al lado, sino a una amiga cercana en todo gesto y en cada momento en los que trabajar duro era la premisa de llegar donde teníamos que ir, con esfuerzo y disciplina. 

Hoy, verás, desde el otro verano que te aguarda, que Ella, tan fea y llena de inviernos, nos ha dejado a todos un poco más solos, pero sé que no hay Muerte que pueda borrar de la vida a una gran Mujer que le crecían bondades en el pelo, sobre la piel, en su enorme corazón...Y eso es lo que nos queda. 


A Rosario Clemente. In memorian.